Los tickets de los trenes
no son para las bestias
mucho menos
para las inconformes.
A estas las guía el instinto
enceguecen frente a átlas y mapas
y si bien no les guían sus patas
consultan a sus papílas
esas sí
recuerdan bien.
Las bestias con ceguera de oráculo
recuerdan como una brújula.
Restan los caminos que conducen a lo turbio
repasan
los dondes
para llegar
a los quienes.
Pudiesen romper las puertas
cual licántropo
más prefieren que las inviten a beber
y a pasar
cual vámpiro.
Son tan grandes sus huellas
como sus ambiciones.
Dejan marcas al pasar
y ni siquiera
se percatan.
Las bestias
se comen el mundo
de una sola bocanada.
No le temen a los cuervos; son sus mensajeros.
No saben creer en mitos
los crean
son uno con el mito.
Y aunque bestias; son minusciosas
con sus pisadas.
Las conocen, dicen
hay testigos;
los admiran.
Ellas no saben de testigos
los olvidan.
jueves, 19 de enero de 2017
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